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-
Tipo de acto administrativo
Comunicación oficial
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Usuario Anónimo 948524-20260728, 948549-20260728, 948556-20260728, 948558-20260728, 948561-20260728
Unidad
Unidad de Diálogo y Mantenimiento del Orden - UNDMO
Número proceso
948524-20260728, 948549-20260728, 948556-20260728, 948558- 20260728, 948561-20260728

Capturado por hurto agravado en Manizales

Subtítulo
La captura fue materializada por la SIJIN, en cumplimiento de una orden judicial emitida por un juez de la República

En desarrollo de las acciones investigativas y operativas orientadas a fortalecer la seguridad territorial, la Policía Nacional en Manizales, a través de la Seccional de Investigación Criminal (SIJIN), logró la captura por orden judicial de un hombre requerido por el delito de hurto agravado.

 La captura fue materializada en cumplimiento a un requerimiento del Juzgado Cuarto Penal Municipal con Función de Control de Garantías de Manizales, relacionada con hechos ocurridos el 11 de marzo de 2026, en el sector Centro de la ciudad.

De acuerdo con la información recopilada dentro del proceso investigativo, el hecho estaría relacionado con el hurto de un teléfono celular, ocurrido mediante la modalidad de raponazo, afectando el patrimonio económico de la víctima.

Es de resaltar que el capturado registra una sentencia condenatoria por el delito de violencia intrafamiliar, con una pena de cinco años, y además presenta registros en calidad de indiciado por los delitos de tráfico de estupefacientes y hurto calificado y agravado.

El señor coronel César Alberto Aristizábal Riascos, comandante de la Policía Metropolitana de Manizales, señaló: “Este resultado hace parte de las acciones permanentes que adelanta la Policía Nacional para contrarrestar el delito y fortalecer la seguridad territorial, mediante el trabajo investigativo y la articulación con las autoridades judiciales. Durante lo corrido del año, la Policía Metropolitana ha logrado la captura de 1675 personas por diferentes delitos, 303 de ellos por orden judicial.” 

La Policía Nacional en Manizales y Villamaría reafirma su compromiso con la protección del patrimonio de los ciudadanos y la lucha frontal contra el hurto, e invita a la comunidad a denunciar oportunamente cualquier hecho delictivo a través de la línea 123.

Unidad

El sueño que la Policía Nacional ayudó a cumplir.

Subtítulo
Una noche para honrar su memoria y acompañar a su hija.

Hay historias que comienzan con una promesa y terminan convirtiéndose en un homenaje. Esta es la historia de un padre que soñó con ver a su hija cumplir 15 años y de una institución que, después de su partida, decidió ayudar a cumplir ese sueño. El 18 de febrero de 2026, la violencia apagó la vida del subintendente luis jesús sarmiento nardes, un hombre que durante sus años de servicio vistió con orgullo el uniforme de la Policía Nacional y entregó su vida a la protección de los demás.

Pero detrás del uniforme existía otra historia, una más íntima, sencilla y profundamente humana. Luis Jesús era padre y, para él, su única hija, isabela, era su princesa. Un día antes de su partida, padre e hija habían compartido uno de esos momentos que parecen pequeños, pero que con el paso del tiempo se convierten en tesoros. Isabela celebraba sus 15 años y su papá estaba allí, sonriendo junto a ella, abrazándola y soñando con la celebración que vendría.

Quería verla vestida de quinceañera, acompañarla en su vals y cantarle con el corazón la canción “hija”, de diomedes díaz, porque en aquella canción encontraba la manera de expresar el orgullo, la ternura y el amor incondicional que sentía por ella. Era un sueño sencillo, pero enorme para un padre que veía en su hija una de las razones más importantes de su vida. Sin embargo, la violencia se llevó a luis jesús antes de que pudiera verlo cumplido.

La ausencia dejó un silencio difícil de explicar. Para isabela, la celebración que había imaginado junto a su padre ahora tendría un lugar vacío; para su familia, la alegría de los 15 años estaría inevitablemente acompañada por el recuerdo de un hombre que ya no podría cruzar la puerta del salón, tomar la mano de su hija y decirle cuánto la amaba. Aun así, el amor también encuentra caminos para permanecer y, esta vez, ese camino estuvo acompañado por la Policía Nacional.

La misma institución que durante años acompañó a luis jesús en el cumplimiento de su deber quiso estar ahora al lado de su familia. Porque cuando un policía entrega su vida al servicio de Colombia, detrás de él queda una familia que también hace parte de esa vocación y que merece sentir el respaldo de quienes compartieron con él la responsabilidad de proteger y servir. Por eso, cuando llegó el día de la celebración, isabela no estuvo sola.

Isabela se vistió de quinceañera y la Policía Nacional estuvo presente para acompañarla a cumplir la promesa que su padre había dejado pendiente. El señor comisario josé david orozco avellaneda, mando ejecutivo de comando, en representación de la institución, recibió a la joven y la acompañó hasta el centro de la pista, donde ocurrió uno de los momentos más emotivos de la noche: el vals.

El comisario tomó su mano y bailó junto a ella, representando simbólicamente la presencia de un padre que esa noche no pudo estar físicamente, pero cuyo recuerdo permanecía vivo en cada rincón de la celebración. No era simplemente un baile; era un abrazo institucional, una manera de decirle a Isabela que la historia de su padre no había terminado con su partida y que su nombre continuaba siendo recordado por quienes compartieron con él la responsabilidad de servir a Colombia.

Después llegó otro momento especial. El comisario hizo entrega a isabela de un anillo de quinceañera, un detalle que trascendió su valor material para convertirse en un símbolo de afecto, memoria y compromiso. En sus manos quedaba un recuerdo de aquella noche y, con él, un mensaje que la institución quiso dejarle claro: la familia policial permanecerá cerca y el legado de su padre continuará siendo honrado.

Luego, los uniformados formaron una calle de honor. Isabela avanzó entre aplausos mientras algunos rostros sonreían y otros intentaban contener la emoción. En cada aplauso parecía viajar un mensaje hacia el hombre que había soñado con verla allí: “luis jesús, tu princesa cumplió 15 años”. Aquella noche, la Policía Nacional no reemplazó al padre, porque nadie podría hacerlo; pero sí pudo acompañar a su hija en uno de los momentos más importantes de su vida.

Pudo estar presente en una celebración que luis jesús había imaginado tantas veces y ayudar a transformar una ausencia dolorosa en un recuerdo lleno de amor. Porque la historia del subintendente luis jesús sarmiento nardes no solo habla de un policía que entregó su vida al servicio; habla también de un padre que amó profundamente a su hija y que dejó en ella un sueño, un sueño que su familia decidió mantener vivo y que la Policía Nacional ayudó a cumplir.

Esa noche, entre el vals, los aplausos y las lágrimas, Isabela celebró sus 15 años. Su padre no pudo verla bailar, pero su amor estuvo presente en cada detalle, en cada recuerdo y en cada sonrisa. Y allí estuvo también la Policía Nacional, como esa segunda familia que decidió acompañarla para recordarle que, aunque algunas ausencias son para siempre, la familia que deja un policía jamás queda sola.

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