Pedro salcedo Ramos 43 años custodiando la democracia

“Uno lleva en la piel los caminos por donde ha pasado.” — João Guimarães Rosa.

  • uniformado con años 43 de servicio institucional con valentía, honor y gloria conduciendo un vehículo

A Pedro Salcedo Ramos casi nadie lo llama por su nombre. En la Policía y en muchos municipios de Bolívar lo conocen como “Cumbamba”, un apodo que lo ha acompañado durante gran parte de su vida. De cabello canoso, sonrisa fácil y conversación inagotable, es de esos hombres que siempre tienen una historia para contar y una broma lista para aliviar cualquier jornada difícil.

Nació en Bogotá, pero después de más de cuatro décadas de servicio terminó adoptando las costumbres y la forma de hablar de la Costa Caribe. Bolívar se convirtió en su segunda tierra desde que llegó joven a Cartagena, en junio de 1983, iniciando un recorrido que lo llevaría por carreteras, corregimientos y municipios donde construyó gran parte de su historia.

Gran parte de su carrera estuvo ligada a la seguridad de los procesos electorales. Durante años acompañó el traslado de material electoral, custodió puestos de votación y recorrió zonas apartadas donde garantizar una jornada democrática requería mucho más que logística. En los Montes de María vivió de cerca los años más difíciles del conflicto armado, cuando cada desplazamiento exigía máxima precaución.

En 1989, mientras el país enfrentaba la violencia tras el asesinato de Luis Carlos Galán, prestaba servicio en El Carmen de Bolívar. En esa época, custodiar tarjetones significaba proteger mucho más que unas cajas; era defender el derecho de miles de ciudadanos a participar en democracia pese al miedo y la incertidumbre.

A lo largo de los años recorrió incontables kilómetros acompañando caravanas electorales por caminos polvorientos y carreteras apartadas. Sus compañeros lo recuerdan como un policía comprometido, más acostumbrado al terreno que a la oficina, siempre dispuesto a resolver imprevistos y mantener el ánimo del grupo con alguna ocurrencia o anécdota.

Fuera del uniforme conserva gustos sencillos: disfruta las películas de Cantinflas, El Santo y El Llanero Solitario, además de las canciones de Leonardo Favio y Leo Dan, artistas que acompañan muchas de sus tardes tranquilas. Quienes conversan con él descubren a un hombre cercano, amable y lleno de recuerdos construidos durante 43 años de servicio.

Hoy, cerca de la jubilación, Pedro Salcedo Ramos sigue observando el movimiento de cada jornada electoral con la misma atención de siempre: vehículos listos para salir, radios encendidos y policías desplegándose