Nueva unidad móvil de bienestar para los policías en Cúcuta.

Una estrategia que acerca el cuidado físico y emocional a los policías que diariamente protegen a la comunidad.
  • Equipo de bienestar y salud junto a la unidad móvil de bienestar.
  • Jornada de bienestar dirigida al personal policial.
  • Atención psicológica y espiritual al personal policial.

En esta zona de frontera, las dinámicas del orden público y el servicio de policía simplemente no dan tregua. La ciudadanía ve pasar los binomios en motocicletas de alto cilindraje, los chalecos antibalas pesados y las armas de dotación. Son la fuerza visible que enfrenta la criminalidad en los municipios de cúcuta, los patios y villa del rosario.

Allí conviven diferentes realidades: la patrulla de vigilancia que presta servicio en los distintos sectores de la ciudad, el comando del grupo de operaciones especiales (goes) en zonas críticas, el investigador de la sijin que recopila evidencias, el agente del gaula que frena la extorsión y el personal de inteligencia de la sipol que anticipa las amenazas.

Todos ellos se preparan constantemente para ser imperturbables, para resistir, para no flaquear. En su cotidianidad, un segundo de lucidez define el éxito de un allanamiento, la captura de un objetivo de alto valor y, lo más importante, el regreso a casa a salvo.

Sin embargo, la adrenalina acumulada tras los patrullajes, el peso de las decisiones complejas y la exigencia extrema de estar en óptimas condiciones las veinticuatro horas del día pasan factura. El estrés táctico es un enemigo silencioso, y debajo del uniforme siempre hay un ser humano.

“Es por esto que, en cumplimiento de la estrategia nacional 5g de la policía nacional, el área de seguridad y salud en el trabajo implementó la unidad móvil de bienestar en cúcuta y su área metropolitana. Su objetivo es optimizar el clima organizacional, fortalecer la capacidad operativa del personal y fortalecer la salud integral del personal y contribuir a la reducción de los índices de accidentalidad”, señaló el coronel libardo fabio ojeda eraso, comandante de la policía metropolitana de cúcuta.

La unidad móvil de bienestar es un centro de descompresión sobre ruedas que no espera a que el policía busque ayuda; se desplaza hasta el lugar donde el uniformado presta su servicio. De forma itinerante, el vehículo llega a las estaciones principales, a las subestaciones rurales y a los centros de atención inmediata (cai). Cuando sus puertas se abren, los uniformados reciben atención al término de su jornada, iniciando un proceso de cuidado integral.

Dentro de la unidad móvil se realizan pausas activas especializadas para después del servicio, atención psicológica y acompañamiento espiritual. Es un espacio diseñado para que el uniformado se despoje del peso del día, hable, respire y canalice la tensión acumulada.

Los uniformados están acompañados por un equipo interdisciplinario de profesionales, entre ellos psicólogos y trabajadores sociales, junto al personal integral de la oficina de seguridad y salud en el trabajo. Esta estrategia es liderada por el señor intendente jefe josé benedicto rolón escalante, quien destaca el impacto de la iniciativa en el terreno: “No es solo un apoyo, es una recarga necesaria. Después de varias horas de servicio, este espacio nos permite liberar tensiones, hablar con profesionales y regresar al trabajo con otra disposición.”

Mente fuerte, servicio digno.

La premisa de la institución es tan clara como certera: un policía con equilibrio emocional y físico es un policía que toma mejores decisiones en la calle. “Estos espacios nos permiten canalizar el estrés táctico, regresar al terreno con la mente clara y seguir prestando un buen servicio”, señala uno de los uniformados del goes tras finalizar su patrullaje.

Luego de pasar por la unidad móvil y solicitar este espacio de bienestar, los hombres y mujeres de las distintas especialidades de cúcuta regresan a la calle. Minutos después, la unidad móvil cierra sus puertas y vuelve a la carretera. Afuera, el calor sigue rozando los 38 grados y las llamadas de emergencia no se detienen. Los policías regresan a sus patrullas, pero esta vez con algo más que equipo y entrenamiento: la certeza de que, detrás del uniforme, también hay una vida que merece ser cuidada.